Semana 2, día 10: Objetivos realistas Tener un objetivo sirve de motivación, pero también puede agobiar si no lo hacemos adecuadamente.

El conejo le pregunta a Alicia: ¿hacia dónde vas?

– Alicia responde: No sé.

– Entonces el conejo responde: Si no sabes hacia donde vas, toma cualquier camino que te llevará a algún lado.

Cuando hacemos los propósitos de año nuevo, pensamos en grande: “quiero viajar”, “quiero bajar de peso”, “quiero triunfar en el amor”. Sin embargo, al final de año, muy pocos los cumplen, ¿qué salió mal? Es muy aventurado decir, pero en los enunciados anteriormente hay algo que salta a la vista: están demasiado vagos y abiertos, no tienen forma de ser medidos para ver si estamos teniendo éxito o no y por lo mismo, son metas poco realistas.

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Pues bien, la tarea del día de hoy consiste en establecer metas realistas, medibles y cuantificables para ir monitoreando tus avances. Aunque probablemente no quieres escuchar esto, el ritmo, cuanto más despacio mejor. Recuerda que queremos adquirir estos hábitos de por vida, que queremos estar más sanas, más fuertes, sentirnos mejor con nosotras mismas.

Algunos ejemplos de metas realistas son:

  • Quiero perder medio kilo a la semana.
  • Quiero bajar una talla de pantalón (y cuando llegues a eso, puedes establecer la siguiente meta, que es bajar otra talla).
  • Quiero terminar media hora de ejercicio sin sentir que me estoy ahogando.
  • Quiero incluir una verdura (o 2) a la hora de la comida.
  • Quiero dejar de tomar refresco a la hora de la comida y sustituirlo por agua.
  • Quiero salir los domingos a correr 7 vueltas a mi fraccionamiento (o 5, o 1 si es que no haces nada de ejercicio).

Escríbelo en tu diario y por las noches, reflexiona si lo que hiciste durante el día te acerca a tu meta establecida. Si tu meta está en kilos o centímetros, pésate o mídete una vez a la semana y ve comparando tus avances. Prémiate por los logros, identifica que está pasando cuando no avanzas.

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Recuerda, no ganaste todos esos kilos en una semana, tampoco esperes perderlos así de rápido, más vale ir lento pero aprendiendo a cuidarte, que haciendo esas dietas extremas que lo único que causan es matarte de hambre y que ganes más kilos después. Anda, anímate a escribir tus metas, cuando las veas escritas, te darás cuenta que viéndolo en lápiz y papel es más fácil continuar en el camino saludable.

Si tienes alguna dificultad para establecer tus metas, escríbeme y te ayudo con todo gusto. Deja tu comentario o escríbeme a @neuroticMariana en twitter.