Semana 4: Volvamos a trabajar con los pensamientos saboteadores Los pensamientos influyen en nuestra conducta, es mejor tenerlos de nuestro lado.

Ha pasado otra semana, tienes tu lista de alimentación saludable, ya hiciste espacio para hacer ejercicio diariamente, pero entonces, ¿porqué de pronto dejas los cambios que iniciaste y vuelves a antiguos hábitos? Quizá no te has dado cuenta, pero pueden empezar a surgir pensamientos e ideas que minan poco a poco el entusiasmo y el interés por mantener tus cambios. 

¿Qué tipo de pensamientos? Claro que para cada una es distinto, pero por lo general se pueden clasificar en 3 grupos:

  • De desaliento: “ojalá pudiera comer una rebanada de pizza”, “Se me antojan tanto las galletas que vi al pasar”, entre otras.
  • De injusticia: “¿porqué yo tengo que comer sólo 2 tortillas cuando mi hermana se come 10 y sigue flaca?”, “no es justo que todos en la oficina estén comiendo tamales y yo no”.
  • De agobio: “esto es demasiado difícil, no puedo seguir”, “me está costando mucho ir a la clase de pilates, esta semana tengo muchísimo trabajo, no voy a alcanzar”.

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Seguramente alguno de éstos han aparecido por tu mente. No te preocupes,es normal. Somos criaturas de hábitos y lo que más trabajo cuesta es salir de nuestra zona de confort y hacer cosas nuevas. Pero podemos contrarrestarlos, es decir, son nuestros pensamientos, nosotras los controlamos y no al revés. Además, recuerda que voluntariamente decidiste cambiar tus hábitos, por eso estás aquí, porque tú quieres hacerlo, ten eso presente cuando sientas que flaqueas, recuerda los beneficios que anotaste al principio. Aquí las sugerencias para practicar en la semana cuando aparezcan algunos de ellos.

  • Aplica el “qué le vamos a hacer”. Cuando empiece una lucha interna porque llega un antojo aparentemente incontrolable, simplemente responde: “pues sí, y qué le voy a hacer”. Prueba a decirte a ti misma: “¿quieres esa dona? pues ni modo, qué le vas a hacer”, “no quiero hacer el menú de la semana, pero qué le voy a hacer”. Todos realizamos actividades no tan placenteras con miras a un bien a largo plazo, de eso se trata esta estrategia.
  • Pon la justicia en perspectiva. Es cierto, no es justo que haya mujeres con un metabolismo maravilloso que no engordan ni un gramo, pero la vida es así y hay que poner las cosas en perspectiva. Recuerda porqué decidiste hacer estos cambios en tu estilo de vida, haz una lista de las ventajas de de esos cambios. Tienes 2 opciones: puedes sentir lástima por ti misma y abandonar el plan o puedes seguir adelante y vivir más saludable y feliz contigo misma.
  • No te desanimes. Es normal sentirte desanimada o sentir que te está costando trabajo apegarte al plan. Es importante que recuerdes que eres capaz de hacerlo. Si estás pasando una fase de desánimo, busca apoyo, pide ayuda a tu compañero de plan, recuerda los beneficios del cambio, concéntrate en lo que ya haz hecho y en lo que puedes hacer hoy, como los Alcohólicos Anónimos, un día a la vez.
  • Reconoce tus errores de pensamiento. Identifica si estás teniendo algunas distorsiones de pensamiento que están haciendo el camino más complicado. ¿Cuáles pueden ser? Algunos de ellos son el pesimismo excesivo, el ser extrema y sentir que es “todo o nada”, usar justificaciones para salirte de tu plan, el autoengaño, las ideas exageradas. Si te das cuenta que tienes alguno de ellos, pregúntate: ¿qué efecto tiene en mi comportamiento el pensar así?, ¿si una amiga estuviera pensando eso, qué le diría?, ¿hay un pensamiento más realista?, ¿qué puedo hacer ahora?.

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Como ves, nosotras mismas podemos ser nuestras propias enemigas en este camino del cambio. Tampoco es que eso sea el fin del mundo, los pensamientos irracionales los tenemos todos. Lo importante aquí es reconocerlos y saber qué hacer con ellos. Ten excelente inicio de semana y no olvides poner tus comentarios y sugerencias.